En estos valles crecen bosques de robles con brezos, avellanos, sauces, castaños, espinos, zarzas, tojos... y también encinas, jaras y madroños en las zonas más cálidas. Los prados están llenos de flores melíferas y poliníferas como el diente de león, trébol, llantén, malvas, nabizas, etc. Los pequeños arroyos y manantiales abastecen de agua a las abejas, por eso situamos nuestros colmenares cerca de ellos. |